Los contras de una asociación comercial de capital 50/50

Este artículo podría haberse titulado “Los pros y los contras de una sociedad de equidad 50/50”, pero los contras superan con creces los pros.

Cuando se forman asociaciones, se abordan las preocupaciones obvias. ¿Cómo se complementan el conjunto de habilidades y la experiencia de cada socio? ¿Cuánto contribuirá cada socio para poner en marcha el negocio? ¿Cuánto tiempo harán crecer el negocio hasta que se entretengan a venderlo? ¿Es asi? o más complicado.

Una vez que el negocio se pone en marcha, sin duda cambian las variables económicas y de la industria que afectan al negocio. La percepción de cada socio sobre la dirección que debe tomar el negocio también cambia. Hay decisiones constantes con respecto a la combinación de ofertas de productos y servicios, la decisión de ingresar a otra línea de negocios o salir de una.

¿Debería centrarse en un modelo de negocio de mayor volumen, menor margen de beneficio o viceversa? ¿Qué tal un cambio a un modelo más intensivo en capital?

Si el negocio se convierte en un éxito, muchas veces se infiltran inversores potenciales, ya sea un inversor ángel o un capitalista de riesgo. Ambos socios deben estar de acuerdo con la propuesta de inversión.

¿Qué pasa si uno de los socios adquiere un activo para el negocio, ya sea un terreno, un edificio, un pequeño centro de datos, mil servidores, o para complicar aún más las cosas, aporta un activo intelectual de algún tipo? Cuando la empresa se venderá, ¿cuál es el valor del activo aportado por el socio? ¿Quién se supone que lo valora? Esto puede convertirse en un obstáculo insuperable.

La mayoría de los compradores saben que no deben valorar ninguna pieza cerca de lo que vale por sí misma.

Cuando llega el momento de vender la empresa, la situación financiera de cada socio sin duda ha cambiado desde que se fundó la empresa. La consideración para la compañía podría ser todo efectivo, todas las acciones o una combinación de efectivo y acciones.

Las implicaciones fiscales de cada uno de los tres escenarios son diferentes para cada socio. He visto que el proceso de desinversión de una empresa se esfuma demasiado porque los socios no estaban de acuerdo con el acuerdo propuesto. Pasaron años haciendo crecer el negocio y luego totalmente en desacuerdo sobre cuándo vender, a quién vender y / o cuánto venderlo.

El negocio se trata del rendimiento del capital, no “todos para uno y uno para todos”. Mi sugerencia … un barco, un capitán.